El 11 de noviembre en la noche un avión Gulfstream de la Fuerza Aérea mexicana decoló del aeropuerto de Chimoré, en el Chapare, llevándose al expresidente Evo Morales, que había renunciado un día antes tras tres semanas de protestas y haber perdido el respaldo de la Policía y las FFAA.

Junto con Morales viajaron el exvicepresidente Álvaro García Linera y la exministra de Salud, Gabriela Montaño. En los siguientes días otras autoridades salieron del país subrepticiamente, entre otros Oscar Coca (exministro de Obras Públicas) y César Dockweiler (exgerente de Mi Teleférico). Otros abordaron apresuradamente vuelos a países vecinos, como la exdiputada Susana Rivero o el exministro Luis Arce.

Quintana, sin embargo, se quedó en el país. Una de las autoridades más cercanas a Evo Morales durante su largo régimen de 14 años de duración no abordó el avión hacia México y se mantuvo en territorio boliviano. Quintana fue el hombre duro, representante de los “halcones” del régimen y de acciones amenazantes y retórica violenta.

En vez de salir de Bolivia, Quintana se dirigió el 11 de noviembre a la residencia de la exembajadora de México en La Paz junto con una veintena de exautoridades (varias de las cuales luego salieron voluntariamente). Tras haber sido acusado penalmente y tener orden de aprehensión, él no puede abandonar del país. El gobierno ha señalado que no le dará el salvoconducto que le permitiría abordar un avión.

Otros tres exministros también tienen orden de aprehensión y no podrán abandonar el territorio boliviano –Wilma Alanoca, Nicolás Laguna y Javier Zavaleta–, pero Quintana es el más resistido, e incluso odiado, por la antigua oposición a Morales. Quintana es acusado de haber perseguido a opositores, acallado a los medios de comunicación y amedrentado a dirigentes sociales e indígenas durante años.

Se prevé que Quintana se quedará por tiempo indefinido en la residencia mexicana, prácticamente hasta que haya un cambio en la correlación de fuerzas políticas en el país, cosa que podría suceder recién en 2025 o incluso después.

¿Por qué Quintana no abandonó el país a tiempo? Fuentes políticas dieron a Brújula Digital tres explicaciones de ello:

1.- Morales no lo respaldó.- Esta primera posibilidad establece que el expresidente no le avisó a tiempo que, tras su renuncia, aceptaría trasladarse a México. Tampoco le ofreció que abordara la nave mexicana y simplemente lo dejó en la estacada, como a otras autoridades, entre ellos los exministros Héctor Arce (Justicia) y Carlos Romero (Gobierno).

Ello implicaría que existe una ruptura entre Morales y Quintana y otros ministros y que tiene cercanía solamente con García Linera y Montaño, la única exministra que tuvo el beneficio de fugar con el exmandatario.

2.- Quintana no logró ayuda para salir del país.- Otra versión es que, una vez decidida la renuncia de Morales, que los ministros conocieron al mediodía del domingo 10 de noviembre, Quintana intentó salir del territorio nacional, pero jefes militares y policiales que debían ayudarlo a trasladarse al exterior ya no aceptaron sus órdenes.

Su alto perfil le impidió simplemente acudir a un aeropuerto, como sí lo hicieron otras exautoridades, o evadirse atravesando algún paso fronterizo.

3.- Quintana debía esperar el supuesto retorno de Morales.- Fuentes de la actual oposición señalaron que Morales esperaba poder generar desde México tal inestabilidad que ello hubiera logrado su retorno. De hecho, Morales dijo eso en varias oportunidades, expresamente que podría retornar “para pacificar al país”.

Quien debía operar esas acciones violentas en Bolivia, organizando los grupos de choque, era precisamente Quintana, que estaba a cargo dentro del gobierno de las operaciones especiales y de inteligencia.

Cuando la violencia fue controlada por el gobierno de la presidenta Jeanine Añez mediante una fuerte represión militar y policial, el plan de desestabilización fracasó y ya era tarde para que Quintana pudiera fugar al exterior.

Sea cual sea la razón de por qué Quintana no fugó con Morales, ahora tiene que resignarse a que la residencia mexicana será una cárcel de cinco estrellas en la que estará por largo tiempo.

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